Economía Española 2026: España Lidera Crecimiento Europeo pero Enfrenta Desaceleración sin Fondos NextGen

La economía española arranca 2026 con una paradoja: será el país desarrollado con mayor crecimiento económico de Europa, pero experimentará la desaceleración más intensa en casi dos décadas. Según las previsiones de los principales organismos económicos internacionales, España crecerá un 2.2-2.4% este año, superando ampliamente a Alemania y Francia (ambos con 1%), y situándose por delante de Estados Unidos (1.7%). Sin embargo, este avance representa una caída significativa respecto al 2.9% alcanzado en 2025, marcando el freno más brusco desde la crisis financiera de 2007-2008.
El Ministerio de Economía, liderado por Carlos Cuerpo, mantiene un tono optimista señalando que “2026 comienza con buenas perspectivas económicas”, destacando que la economía acumula seis años de crecimiento continuo desde el shock de la pandemia. El ministro subraya que el país ha logrado una “nueva normalidad” caracterizada por la “excelencia económica”, con medio millón de empleos creados anualmente y el Ibex 35 batiendo récords históricos.
No obstante, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Banco de España, y destacados analistas coinciden en señalar que la economía española enfrenta desafíos estructurales significativos que podrían comprometer su trayectoria de crecimiento en los próximos años. El fin de los fondos europeos NextGeneration en 2026, la persistente baja productividad, el envejecimiento poblacional y las tensiones geopolíticas internacionales configuran un escenario de incertidumbre para la segunda mitad de la década.
El Efecto Arrastre y las Proyecciones para 2026
Carlos Cuerpo explicó en rueda de prensa que la economía española arranca 2026 con un “efecto arrastre” del 1% derivado del sólido crecimiento del cuarto trimestre de 2025, cuando el PIB avanzó aproximadamente 0.7%. Este momentum inicial acerca al país al objetivo gubernamental de crecimiento del 2.2% anual, aunque otros organismos como BBVA Research y el Instituto de Estudios Económicos (IEE) sitúan sus previsiones en torno al 2.3-2.4%.
La desaceleración prevista responde a múltiples factores convergentes. El primero es el debilitamiento del consumo privado, motor fundamental del crecimiento español en los últimos cinco años. Los analistas proyectan que el consumo de los hogares crecerá casi un punto porcentual menos que en 2025, afectado por la incertidumbre económica global y un posible repunte inflacionario. Aunque la situación financiera de las familias españolas se encuentra en su mejor momento en dos décadas, con bajos niveles de endeudamiento y elevado ahorro, la cautela ante el futuro podría moderar el gasto.
El segundo factor es la formación bruta de capital fijo, es decir, la inversión empresarial. Según el IEE, este componente pasará de un crecimiento del 5.5% en 2025 a apenas el 2.1% en 2026. La inversión privada, impulsada en años recientes por los fondos NextGeneration, se frenará significativamente. Gregorio Izquierdo, director general del IEE, afirma que “la gran cuestión pendiente de la economía española es crear un clima favorable a la inversión y el crecimiento empresariales”, señalando que una fiscalidad más propicia, mayor eficiencia pública y más colaboración público-privada son cruciales para sostener el dinamismo económico.
El tercer elemento es el sector exterior. La OCDE anticipa que las exportaciones españolas crecerán a un ritmo menor debido a la ralentización del comercio internacional, especialmente por la política arancelaria proteccionista de la administración estadounidense y las tensiones geopolíticas. El turismo, sector clave de la economía española, también muestra signos de moderación al aproximarse el país a su capacidad máxima de acogida de visitantes internacionales.
Tabla 1: Previsiones de Crecimiento Económico España 2024-2027
| Organismo | 2024 Real | 2025 Estimado | 2026 Previsto | 2027 Previsto | Metodología |
| Gobierno España | 3.2% | 2.9% | 2.2% | 2.3% | Cuadro macroeconómico |
| Banco de España | 3.1% | 3.0% | 2.3% | 2.2% | Proyecciones trimestrales |
| OCDE | 3.0% | 2.8% | 2.2% | 2.1% | Economic Outlook |
| BBVA Research | 3.1% | 2.9% | 2.4% | 2.3% | Modelos econométricos |
| FMI | 2.9% | 2.9% | 2.2% | N/A | World Economic Outlook |
| Comisión Europea | 3.0% | 2.9% | 2.3% | 2.2% | Winter Forecast |
| Instituto Estudios Económicos | 3.1% | 2.9% | 2.3% | 2.1% | Análisis sectorial |
El Fin de los Fondos NextGeneration y el Fondo España Crece
El año 2026 marca un punto de inflexión histórico para la economía española: el cierre del programa de fondos europeos NextGeneration. El Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la Unión Europea establece agosto de 2026 como fecha límite para comprometer y ejecutar las inversiones del plan. A partir de ese momento, no habrá nuevas convocatorias ni recursos adicionales vinculados a este programa extraordinario que ha inyectado más de 160,000 millones de euros (entre transferencias y préstamos) a la economía española desde 2021.
El Barómetro del Consejo General de Economistas revela que el 60.8% de los profesionales del sector anticipa un impacto negativo en el crecimiento a medida que se agoten estos fondos. Solo un 5.8% considera que el cierre del grifo europeo no tendrá efectos adversos sobre la actividad económica. La preocupación es especialmente intensa en sectores como la banca y la industria, que han sido grandes beneficiarios de estos recursos para proyectos de transformación digital, transición energética y modernización productiva.
Consciente de este desafío, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció el pasado 15 de enero la creación del Fondo España Crece, un fondo soberano dotado inicialmente con 10,500 millones de euros procedentes del Plan de Recuperación. Este vehículo, gestionado por el Instituto de Crédito Oficial (ICO), tiene como objetivo movilizar hasta 120,000 millones de euros mediante coinversión con el sector privado a través de préstamos, avales e instrumentos de capital.
“Queremos que el impulso reformista perdure en el tiempo más allá de 2026”, declaró Sánchez durante la presentación del fondo en el Spain Investors Day. El nuevo instrumento priorizará sectores estratégicos para mejorar la productividad: vivienda, energía, digitalización, inteligencia artificial, reindustrialización, economía circular, infraestructuras, agua y seguridad.
La iniciativa ha generado reacciones mixtas. Desde el sector empresarial, la CEOE ha valorado positivamente la creación de mecanismos de financiación alternativos, aunque reclama “menos burocracia y mayor agilidad” en la gestión de los recursos. Los sindicatos, por su parte, exigen que el fondo incluya cláusulas sociales y medioambientales vinculantes. Desde la oposición política, el PP ha criticado el fondo como “una cortina de humo” que no resuelve los problemas estructurales de la economía española, mientras que economistas independientes cuestionan si 10,500 millones de euros son suficientes para compensar la retirada de los 160,000 millones de los NextGen.
El Gran Desafío: La Productividad Estancada
Si hay un talón de Aquiles recurrente en los análisis sobre la economía española, ese es la productividad. Excepto en 2022, cuando registró una tasa positiva del 2%, desde la pandemia la productividad española no ha dejado de presentar tasas negativas o nulas. Para 2026, las previsiones apuntan a que este indicador seguirá sin remontar, lo que constituye una seria amenaza para la sostenibilidad del crecimiento a medio plazo.
Rafael Doménech, economista jefe de Economías Desarrolladas en BBVA Research, señala que la baja productividad por ocupado “apenas remonta debido, en parte, a la reducción de horas trabajadas por empleado”. Este fenómeno refleja la creación de empleo en sectores de bajo valor añadido, especialmente turismo, hostelería y servicios de baja cualificación, que generan puestos de trabajo pero aportan poco a la productividad agregada de la economía.
La OCDE es aún más contundente en su diagnóstico: “La productividad española y el ingreso per cápita siguen rezagados respecto a la media europea, lastrados en parte por el reducido tamaño medio empresarial”. España tiene una estructura productiva dominada por pequeñas y medianas empresas (pymes), que representan el 99.8% del tejido empresarial pero que, por su escala limitada, tienen dificultades para invertir en I+D, adoptar nuevas tecnologías y competir en mercados internacionales.
Los expertos coinciden en que mejorar la productividad requiere reformas estructurales de calado: inversión masiva en educación y formación continua, fomento de la innovación empresarial, digitalización acelerada de pymes, mejora de la gobernanza corporativa y reducción de la burocracia administrativa. El gobierno ha implementado algunas medidas en esta dirección a través de los fondos NextGen, pero los resultados tardarán años en materializarse.
Mercado Laboral: Luces y Sombras
El mercado laboral español presenta un balance contradictorio. Por un lado, las cifras macroeconómicas son históricamente positivas: la tasa de desempleo ha descendido hasta el 10.6% de media anual en 2025, el nivel más bajo en quince años, y se espera que alcance el 10% en 2026. La creación de empleo continúa a buen ritmo, con previsiones de crecimiento del 2.3% que añadirían aproximadamente 450,000 nuevos puestos de trabajo este año.
Entre 2024 y 2026, la economía española habrá generado más de 1.5 millones de empleos, una cifra extraordinaria en el contexto europeo. La afiliación a la Seguridad Social ha batido récords mes tras mes, superando los 21.5 millones de cotizantes. BBVA Research destaca que el aumento del empleo se ha apoyado “en gran medida” en la población extranjera, “fundamental para compensar el envejecimiento de la fuerza laboral nativa y cubrir la demanda en sectores clave”.
Sin embargo, los economistas profesionales mantienen una percepción mucho más crítica sobre la calidad del empleo. El Barómetro del Consejo General de Economistas revela que el 59.9% de los economistas consultados sostiene que la calidad del empleo ha empeorado tras la reforma laboral de 2021. Esta percepción es todavía más acusada entre los profesionales menores de 30 años, donde el 77% detecta un deterioro directo en las condiciones laborales.
Las críticas se centran en varios aspectos: la proliferación de contratos temporales de corta duración (pese a la reforma que pretendía reducirlos), los bajos salarios en sectores como hostelería y comercio, la precariedad de muchos puestos en la economía de plataformas, y la reducción de horas trabajadas que disminuye los ingresos efectivos de los trabajadores. Además, persiste una alta tasa de sobrecualificación: aproximadamente el 40% de los trabajadores españoles tienen un nivel educativo superior al requerido para su puesto, lo que representa un desaprovechamiento del capital humano.
Tabla 2: Indicadores del Mercado Laboral España 2024-2026
| Indicador | 2024 | 2025 Estimado | 2026 Previsto | Evolución |
| Tasa de desempleo | 11.6% | 10.6% | 10.0% | Mejora continua |
| Afiliados Seg. Social | 20.8M | 21.3M | 21.8M | +1 millón |
| Creación empleo (%) | +2.7% | +2.5% | +2.3% | Desaceleración leve |
| Nuevos empleos netos | 550,000 | 500,000 | 450,000 | Moderación |
| Salario medio bruto | 29,850€ | 31,200€ | 32,400€ | +4.5% anual |
| Productividad por ocupado | -0.2% | 0% | -0.1% | Estancada |
| Contratos indefinidos (%) | 68.3% | 70.1% | 71.5% | Mejora gradual |
| Población activa extranjera | 3.2M | 3.5M | 3.8M | +18.8% |
Las Cuentas Públicas: Déficit en Descenso, Deuda Elevada
La situación de las finanzas públicas españolas muestra una evolución favorable en el corto plazo pero desafíos persistentes en el medio. Los ingresos tributarios continúan batiendo récords: la Agencia Tributaria informó que la recaudación acumulada de enero a noviembre de 2025 superó los 300,000 millones de euros, impulsada por el crecimiento económico, la inflación residual y una mayor eficacia en la lucha contra el fraude fiscal.
El déficit público se ha moderado significativamente, situándose en el 2.6% del PIB en 2025, y las proyecciones apuntan a que descenderá hasta el 2.3% en 2026. Este resultado coloca a España cerca de cumplir los criterios del Pacto de Estabilidad y Crecimiento europeo, aunque con matices importantes. Como señala el IEE, “el saldo estructural permanece muy deteriorado, en torno al -4.5% a -3.5% del PIB, reflejo del escaso ajuste fiscal realizado pese al ciclo favorable”.
En otras palabras, la mejora del déficit se debe principalmente a factores coyunturales (crecimiento económico robusto y elevados ingresos fiscales) más que a reformas estructurales del gasto público. Esto plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de las cuentas cuando el ciclo económico se debilite. Además, la deuda pública, aunque en descenso gradual, todavía supera el 100% del PIB, situándose en torno al 106% según las últimas estimaciones. Los compromisos del sistema de pensiones, con una población cada vez más envejecida, representan una fuente adicional de presión fiscal para las próximas décadas.
Las agencias de calificación crediticia han reconocido la mejora de la situación fiscal española. Fitch, Moody’s y S&P han elevado la nota de la deuda soberana española durante 2025, acercándola al “sobresaliente” (rating AA). Se espera que alguna de estas agencias pueda volver a subir la calificación a lo largo de 2026, lo que reduciría el coste de financiación del Estado y enviaría una señal positiva a los mercados internacionales.
Tabla 3: Principales Riesgos Económicos para España en 2026
| Riesgo | Probabilidad | Impacto Potencial | Sectores Más Afectados |
| Fin fondos NextGen | Alta | Alto | Construcción, energía, tecnología |
| Tensiones comerciales globales | Media-Alta | Medio-Alto | Exportadores, industria |
| Repunte inflacionario | Media | Medio | Consumo, salarios reales |
| Mantenimiento tipos interés altos | Media | Medio | Inmobiliario, financiero |
| Ralentización demanda externa | Media-Alta | Medio | Turismo, exportaciones |
| Presión fiscal elevada | Alta | Alto | Empresas, inversión privada |
| Estancamiento productividad | Muy Alta | Alto | Toda la economía |
| Envejecimiento poblacional | Muy Alta | Alto | Sistema pensiones, crecimiento |
| Fragmentación política | Media | Medio | Reformas estructurales |
| Crisis energética renovada | Baja-Media | Alto | Industria, hogares |
La Visión desde los Mercados y la Comunidad Internacional
Los mercados financieros mantienen una visión relativamente optimista sobre la economía española. El Ibex 35 cerró 2025 con una revalorización superior al 15%, impulsado por los sólidos resultados empresariales y el dinamismo económico. Los grandes bancos españoles (Santander, BBVA, CaixaBank) han presentado beneficios récord, las eléctricas se han beneficiado de la transición energética, y las empresas del sector turístico han registrado ingresos históricos.
La inversión extranjera, sin embargo, presenta señales contradictorias. Según datos de la Secretaría de Estado de Comercio, la inversión extranjera directa en España cayó un 27.5% en los primeros nueve meses de 2025 respecto al año anterior. Este descenso refleja tanto factores globales (incertidumbre geopolítica, tensiones comerciales) como domésticos (percepción de elevada presión fiscal, rigideces regulatorias).
A nivel internacional, organismos como el FMI, la OCDE y la Comisión Europea coinciden en reconocer el “comportamiento excepcionalmente bueno” de la economía española en los últimos años. Alfred Kammer, director del Departamento para Europa del FMI, destacó que el crecimiento español “no se debió solo al turismo, sino que también tuvo que ver la tecnología, las comunicaciones y los nuevos sectores”, calificándolo de “noticias fantásticas”.
La OCDE, en su presentación de Perspectivas Económicas, señaló que España ha crecido después de la pandemia de manera “equilibrada, resiliente y estable”, gracias a una combinación de factores como la creación de empleo y los aumentos (modestos) de productividad. Sin embargo, las mismas instituciones advierten sobre la necesidad de reformas estructurales: subir el IVA para equipararlo a la media europea, revisar el sistema de pensiones para garantizar su sostenibilidad, y “calibrar cuidadosamente” las subidas del salario mínimo interprofesional para evitar destrucción de empleo en sectores sensibles.
Sectores Económicos: Ganadores y Desafíos
La economía española en 2026 presentará un panorama sectorial diverso. El turismo, motor tradicional de la economía, comenzará a mostrar signos de saturación. Tras atraer más de 93 millones de visitantes internacionales en 2025, récord absoluto, el sector se aproxima a los límites de capacidad de infraestructuras en destinos clave como Barcelona, Málaga, Baleares y Canarias. Las autoridades locales han comenzado a implementar restricciones y tasas turísticas para gestionar el sobreturismo, lo que podría moderar el crecimiento del sector.
El sector energético experimentará una transformación acelerada. España produce ya más del 60% de su electricidad mediante fuentes renovables, lo que le otorga ventajas competitivas significativas: la energía es aproximadamente un 20% más barata que la media europea. El Gobierno mantiene el compromiso de cerrar las centrales nucleares según lo pactado, aunque permite a las empresas propietarias proponer extensiones de vida útil si garantizan la seguridad y asumen todos los costes, sin subvenciones públicas. La apuesta por las renovables continuará, con inversiones masivas en eólica marina, fotovoltaica y almacenamiento energético.
El sector financiero se enfrenta a un entorno más complejo. Tras años de márgenes elevados gracias a los tipos de interés altos, la progresiva normalización monetaria del BCE reducirá la rentabilidad bancaria. Los bancos deberán buscar nuevas fuentes de ingresos, especialmente en servicios digitales y gestión de patrimonios. La morosidad se mantiene en niveles históricamente bajos (por debajo del 3%), pero podría repuntar si se materializa una desaceleración económica más intensa de lo previsto.
La industria manufacturera afronta retos importantes. La escasez de mano de obra cualificada en ciertos segmentos, los elevados costes energéticos (pese a la mejora) y la presión competitiva de productos asiáticos amenazan la competitividad industrial. Los fondos NextGen han financiado proyectos de reindustrialización en sectores estratégicos como automoción, aeroespacial y farmacéutico, pero el fin de estos recursos obligará a las empresas a buscar alternativas de financiación.
Conclusión: Un Año de Transición con Incertidumbres
La economía española en 2026 se encuentra en una encrucijada. Por un lado, mantiene un dinamismo superior al de sus socios europeos, con creación de empleo, cuentas públicas en mejora y reconocimiento internacional. Por otro, enfrenta desafíos estructurales que requieren respuestas políticas valientes: productividad estancada, dependencia del turismo, envejecimiento poblacional, presión fiscal elevada y el fin de la ayuda extraordinaria europea.
El éxito o fracaso de iniciativas como el Fondo España Crece, la capacidad de atraer inversión privada, la implementación de reformas que mejoren la productividad y la gestión prudente de las finanzas públicas determinarán si España puede consolidar su posición de liderazgo en Europa o si, por el contrario, la retirada del soporte de los fondos NextGen marca el inicio de una etapa menos brillante.
Lo que parece claro es que 2026 representa un año de transición, el momento en que la economía española debe demostrar que ha aprovechado el impulso europeo para fortalecer sus fundamentos estructurales y que puede crecer de manera sostenible con sus propios recursos. Los próximos meses serán determinantes para conocer si esa transformación se ha producido realmente.